¿Olvidó la primaria su función
alfabetizadora?
Publicado
en la Revista Creciendo en familia (UCA 2007)
Comprender
un texto, escribir con cohesión y coherencia, aplicar razonamientos
lógicos en la resolución de problemas matemáticos
y utilizar de modo correcto técnicas de estudio, parecerían
ser excelentes objetivos para cualquier colegio de nivel Primario.
Muy por el contrario, se trata de la lista de dificultades que
la Universidad Católica Argentina ha detectado en un alto
número de estudiantes que egresan del Secundario. Los resultados
obtenidos por nuestros alumnos en distintos exámenes internacionales
que tenían como objetivo medir las habilidades de comprensión
lectora y escritura, son coherentes con el informe realizado por
dicha Universidad.
No
es justo que un alumno que transita los 13 años de escolaridad
obligatoria no cuente con las herramientas básicas a la
hora de ingresar a la Universidad. Para mejorar, debemos dejar
de responsabilizar a la Secundaria y comenzar a focalizar en la
Primaria, nivel en el cual se deberían alfabetizar los
alumnos.
La
Escuela Primaria debe hacerse cargo de su rol alfabetizador, y
enseñar efectivamente a leer y escribir. En consecuencia,
primero debe tener claro qué es leer y escribir, cómo
se enseña, y cuánto tiempo le dedicará al
desarrollo de las competencias relacionadas con la lecto escritura.
Leer
no es sólo decodificar, es entrar en diálogo con
lo escrito, es nutrirse con lo leído, es situar lo escrito,
es poder criticarlo, es saborearlo. Borges afirmaba: “lo
más importante de un libro es la voz del autor que llega
a nosotros”; los maestros deben estar capacitados para habilitar
a los niños a entrar en ese diálogo. Del mismo modo,
escribir no es verter letras en un papel, es abrir un espacio
de comunicación que implica una serie de habilidades complejas
que deben ser enseñadas. Entre las competencias que requiere
el manejo de la lengua escrita se encuentra el conocimiento de
la ortografía, cuyo aprendizaje no se da por arte de magia.
La Primaria, le guste o no, debe hacerse cargo de formar la conciencia
ortográfica.
Mientras
los alumnos continúen siendo víctimas del analfabetismo
funcional en el que están inmersos, la escuela no podrá
ser efectiva a la hora de enseñar Matemática o estrategias
relacionadas con la metodología de estudio, ni ninguna
otra área que dependa de la lectura y la escritura.
La
correcta alfabetización debe convertirse en objeto de demanda
por parte de los padres, que deben comprender que la Computación
y el Inglés son herramientas inútiles si sus hijos
no logran niveles de comprensión lectora y niveles de escritura
que le permitan una sólida formación universitaria.
Debemos volver a contar con una Primaria de calidad que promueva
alumnos capacitados, que transiten un Secundario que fortalezca
y potencie sus habilidades para ingresar luego, exitosamente,
al nivel superior.