COLEGIO MIXTO, ¿SÍ O NO?
La escuela es una institución que está al servicio de las necesidades de
la sociedad, y la socialización entre varones y mujeres es una necesidad
concreta a la que debe prestar atención.
Suponer que con sólo unir niñas y niños en un aula la escuela alcanzará el
objetivo de la socialización es un error. Como todo contenido enseñado en
la escuela, debe estar planificado, tener objetivos claros para cada edad
y contar con las estrategias necesarias para alcanzarlos además de una instancia
de evaluación.
La escuela mixta debe tener en claro que, aunque en tanto personas seamos
todos iguales y gocemos de los mismos derechos, no se puede igualar a los
sexos; no deben ser tratados de la misma manera y se les tiene que enseñar
a vincularse teniendo en cuenta las diferencias. Es obligación de la escuela
mixta dar claras pautas de convivencia, enseñando cómo debe ser el trato
con los pares del sexo opuesto, enseñando al varón a respetar a la mujer,
y a la mujer a poner límites en la relación con el varón, entre otras cosas.
A su vez es importante que pueda generar momentos de exclusividad para
trabajar por separado con unos y otras con el objetivo de saber cómo actúan
cuando no tienen sobre sí la mirada del otro sexo o tan sólo para enseñar
determinados temas que por cuestiones de pudor conviene que sean tratados
en forma discriminada.
Las ventajas de la coeducación pasan por el enriquecimiento que tiene el
aprendizaje al contar con la perspectiva del sexo opuesto y por facilitar
una relación más natural entre niños y niñas. Mientras que los principales
riesgos que debe evitar son el menosprecio en el trato como fruto de la excesiva
familiaridad y las inhibiciones en el aula que pueden surgir en determinadas
edades.
Sea mixta o discriminada por sexos, la escuela no debe olvidarse de que la
socialización con el sexo opuesto debe ser enseñada, simplemente porque la
vida es mixta.
Alejandro De Oto Gilotaux
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